El COVID-19 no deja de ser uno de los impulsores determinantes de para el cierre de brechas en saneamiento (agua potable y eliminación de excretas) y el argumento es más que suficiente, está claro que el lavado de manos con jabón es una barrera contra el contagio[1], pero sin acceso a un sistema de agua potable de calidad y sostenible es imposible cumplir con esta exigencia.

En los Objetivos de Desarrollo Sostenible al 2030, el sexto objetivo declara: “Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos”; en Perú, para el año 2017, la cobertura total[2] en sistemas mejorados de agua alcanza el 92.14% y en eliminación de excretas el 85.2%, estadística que se deteriora notablemente para el caso del ámbito rural o también a medida que se desciende hacia el quintil más pobre. Estas brechas tienen un impacto negativo a lo largo del ciclo de vida de las personas afectadas, medible desde el costo social en salud y educación o desde el deterioro productivo y también en las consecuencias ambientales.

Según un estudio realizado por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF)[3] se estimó que el costo por la falta o inadecuado acceso a sistemas de agua y eliminación de excretas, para el caso peruano, alcanzó al 2.98% del Producto Bruto Interno, considerando el valor de este indicador[4] para el 2019, aquel porcentaje equivale a un costo total de S/ 22.95 mil millones de los cuales S/ 14.24 mil millones anuales corresponderían al impacto en salud, totalmente asumido por el paciente como también por el sistema de salud pública; en otras palabras, de tener cobertura total en saneamiento (agua potable y eliminación de excretas), el país se ahorraría los costos mencionados por doble partida, tanto desde el gasto público del sector salud como desde las familias que también demandan los servicios de salud al sector privado. 

Si se asume un escenario de cobertura total en sistemas de agua y eliminación de excretas, suponiendo que el 50% de aquel impacto en costos de salud es asumido por el sector público, entonces el Estado estaría dejando de gastar alrededor de S/ 7 mil millones por la reducción de atención a enfermedades relacionadas con la falta o inadecuado acceso a sistemas de saneamiento (agua y eliminación de excretas) así como también las familias se ahorrarían un monto similar en gastos de salud en el sector privado, por los mismos motivos. Este escenario y supuestos permiten ilustrar que un mayor gasto público en inversiones en cobertura de saneamiento y fortalecimiento de capacidades en hábitos de higiene en el presente (momento t) permitirían liberar presupuestos en la salud pública y en las familias para la atención de enfermedades relacionadas con la carencia de servicios de agua y eliminación de excretas en el futuro (momento t+n); respecto a estos recursos liberados (ahorrados) en la salud pública en el momento t+n, podrían destinarse a financiar programas y proyectos en el presente, momento t.

Bajo este escenario, este recurso ahorrado por el sector salud en el momento t+n se destinaría para respaldar la ejecución, por ejemplo, de un programa de incentivos para el cierre de las brechas en el acceso al agua potable, eliminación de excretas y hábitos de higiene al 2030, con cargo a aquellos recursos públicos que se estarían dejando de gastar en salud en t+n, a consecuencia de la mayor cobertura en los servicios de agua y eliminación de excretas en el momento t; básicamente es finanzas, uso del dinero (o capacidad de respaldo) en el tiempo, el uso de recursos futuros cuyo posible gasto (en la atención de enfermedades relacionadas con la falta de servicios de saneamiento) quedaría liberado (se genera un ahorro) al implementarse en el presente inversiones y actividades que aseguren una mayor cobertura en saneamiento de calidad y sostenible.

Estos recursos liberados pueden constituirse en un importante respaldo para diversos programas de incentivos condicionados, como: a) un Fondo de Garantía para respaldar colocaciones de las entidades microfinancieras para promover la conexión intradomiciliaria en agua potable y/o eliminación de excretas, b) también garantizar operaciones financieras para la mejora en la gestión de las empresas prestadoras de servicios de saneamiento en el ámbito urbano (EPS) y en los extremos del DL 1280, c) Fondo de Garantía para  impulsar la formación de los operadores rurales[5], con líneas de microcrédito, para atender la operación y mantenimiento de los sistemas de saneamiento rural y que laborarán en coordinación con uno o más prestadores rurales de estos servicios (las JASS), d) Mayor presupuesto público para el fortalecimiento de capacidades a los prestadores y contrapartes en el sector saneamiento, entre otras alternativas, simplemente usando como respaldo aquellos recursos que se dejarán de gastar en la salud pública a consecuencia de mayor cobertura en saneamiento en el presente; para estas operaciones, la opción del Fideicomiso será uno de los instrumentos, sus contrapartes serían el Ministerio de Economía y Finanzas, el Ministerio de Vivienda Construcción y Saneamiento, el Ministerio de Salud y el Ministerio de Inclusión y Desarrollo Social, los gobiernos locales, además de las entidades financieras.

Este planteamiento no anula los subsidios condicionados a resultados que puedan plantearse como parte de la estrategia de incentivos desde el sector o de tipo multisectorial, en todo caso complementan para finalmente alcanzar la meta de la cobertura total, de calidad y sostenible, en el menor tiempo posible.

Finalmente, esta corta reflexión ayuda a comprender que cerrar brechas en el presente, solamente con recursos hoy disponibles limita drásticamente el logro de las metas que plantean los ODS al 2030; el uso intertemporal de los recursos -a ahorrarse en el futuro- para respaldar operaciones en el presente, contribuyen de manera sustancial a la optimización de los recursos realmente disponibles y para el cierre de brechas en el horizonte planteado. Este impacto no solo es medible a nivel del sector público sino inclusive dentro de la dinámica económica del presupuesto familiar, pues cuando replanteen sus gastos al enfrentar menores requerimientos en salud por contar con mejores condiciones en saneamiento, liberan recursos para destinarlos a otros fines, como la educación de los hijos.

[1] https://www.caf.com/es/conocimiento/visiones/2020/07/impactos-del-covid19-en-agua-y-saneamiento-en-america-latina/

[2] Información recuperada el 04/septiembre/2020 de https://washdata.org/data/household#!/dashboard/new (Joint Monitoring Programme).

[3] Zapata C., M. Impacto económico de la falta e inadecuada calidad del agua potable y del saneamiento: Informe Paraguay. Marzo 2018. Pág. 62.

[4] MEF. Marco Macroeconómico Multianual 2021 – 2024. Aprobado el 26 de agosto de 2020. Pág. 159.

[5] MVCS. VCS. Formato A – Contenidos del Programa Presupuestal Institucional 0083 – Programa Nacional de Saneamiento Rural. Año 2021. Págs. 36 y 50.

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